Chavismo irreductible

La Revolución Bolivariana se puso nuevamente ante la prueba electoral este domingo 20 de mayo. El candidato y presidente Nicolás Maduro se presentó a la reelección por primera vez y obtuvo la victoria con 6.233.838 votos. La participación fue de 46%, con un total de 9.132.655 votos.

Casi la mitad de la población electoral decidió entre la propuesta de la dolarización de la economía, endeudarse con el Fondo Monetario Internacional y la soberanía de la Patria.

El 68% escogió la soberanía nacional y venció Maduro. Le siguió muy lejano Henri Falcón, que alcanzó 1.925.239 votos. Este último, que fue el jefe de campaña de Henrique Capriles en 2013, esperaba conseguir que le siguiera la oposición oficial aglutinada en la extinta Mesa de Unidad Democrática (MUD), ahora Frente Amplio Venezuela Libre, y los chavistas descontentos que decidieron abstenerse.

La abstención promovida por los líderes de oposición hizo que tanto la candidatura de Falcón, como la de Javier Bertucci, un pastor evangélico, y Reinaldo Quijada, que se autodefinía como ex chavista, no cuajara en el electorado. Sin embargo, el chavismo superó su votación de 2015 con la elección de la Asamblea Nacional, en donde los 5.622.844 sufragios logrados se consideraron como votos duros.

Es de considerar que hace tres años la situación económica era grave, con una fuerte caída de los precios del petróleo hasta llegar a USD 20 por barril –de los que depende la economía venezolana– y el gobierno de Estados Unidos (EEUU) comenzó a aplicar sanciones a Venezuela bajo el pretexto de que era una amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional de ese país.

Pero la situación se agravó con la llegada de Donald Trump. Una oposición envalentonada intentó defenestrar al presidente Maduro mediante métodos insurrecionales en las principales urbes del país, especialmente en las calles de los sectores más pudientes de Caracas. El fascismo se desató y hasta llegó a quemar gente viva en sus concentraciones por parecer chavista.

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La paz llegó con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. Maduro convocó al pueblo a dialogar, a hacer política. Fue su respuesta ante la violencia desatada por la oposición venezolana. Y detrás de la Constituyente vinieron más elecciones. Primero, gobernadoras y gobernadores, en donde Falcón perdió la reelección en el estado Lara y el chavismo logró la victoria en 18 estados. Y segundo, las municipales. En ésta, la victoria fue contundente y el chavismo ganó el 85 % de las alcaldías. Tres elecciones en 140 días.

La defensa del chavismo es la política, el debate, la organización comunal; mientras la oposición busca salidas exprés, violentas –llámese golpes de Estado–, aupada por los gobiernos de derecha del continente, comandados por el de EEUU.

La poca participación de los adherentes de la derecha en estas elecciones es sinónimo de que no buscan la salida electoral, sino aniquilar al chavismo. Esperan que Trump cumpla con la amenaza de la intervención militar. El sueño húmedo de la oposición venezolana.

Cada victoria del chavismo es una piedrita en el zapato del gendarme mundial que responde con medidas para hacer chirriar la economía nacional. Esta nueva elección presidencial trajo consigo nuevas sanciones económicas y financieras, como las que Mike Pompeo recomendó a Trump cuando era director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). Ahora, como Secretario de Estado, no cambia nada. Pero los tiempos han cambiado. La política de multipolaridad que comenzó Hugo Chávez es desplegada por el gobierno de Maduro y cuenta con el respaldo de los gobiernos de Rusia y China, además de los países del Alba y Petrocaribe, entre otros que han contribuido con el abastecimiento de alimentos y medicinas.

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Los medios hegemónicos de derecha intentan minimizar la victoria alcanzada por Maduro y el pueblo chavista. La participación electoral podría ser comparada con otras presidenciales si no tuvieran amnesia selectiva, como la de Sebastián Piñera, por ejemplo, que con 49% de participación electoral conquistó, con 55% de los votos, la presidencia; 13 puntos menos que Maduro. Los salientes Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto se hicieron presidentes con 24% del padrón electoral de sus países. Trump fue electo con el 27%, Mariano Rajoy con el 22% y en Canadá, que no permitió que los venezolanos votaran este domingo, Justin Trudeau fue elegido por el 27% de los electores.

La batalla electoral se realizó bajo un fuerte acecho contra la población venezolana mediante la hiperinflación inducida por el dólar ilegal, el contrabando de extracción y el acaparamiento de los productos básicos. Sin embargo, no doblegó a la mayoría que fue a votar y el chavismo se creció nuevamente.

Raúl Cazal

Escritor y periodista. Autor de los libros de cuentos El bolero se baila pegadito (1988), Todo tiene su final (1992) y de poesía Algunas cuestiones sin importancia (1994). Es coautor con Freddy Fernández del ensayo A quién le importa la opinión de un ciego (2006). Gracias, medios de comunicación (2016) es su más reciente libro.

Raúl Cazal

Raúl Cazal

Escritor y periodista. Autor de los libros de cuentos El bolero se baila pegadito (1988), Todo tiene su final (1992) y de poesía Algunas cuestiones sin importancia (1994). Es coautor con Freddy Fernández del ensayo A quién le importa la opinión de un ciego (2006). Gracias, medios de comunicación (2016) es su más reciente libro.