Hacer chirriar la economía venezolana

El gobierno del presidente Nicolás Maduro ha tenido que sortear el bloqueo financiero internacional impuesto por Estados Unidos (EEUU), que le ha impedido realizar operaciones comerciales internacionales básicas, como la adquisición de alimentos y medicinas, e incluso poder pagar diferentes servicios, entre ellos los de la deuda internacional, puesto que los bancos estadounidenses tienen prohibido recibir fondos provenientes de la banca pública venezolana, en general, y del Estado venezolano, en particular.

Ante la imposibilidad de hacer transacciones bancarias y financieras internacionales, el presidente Maduro planteó el 3 de diciembre de 2017 la creación de la criptomoneda Petro para romper con el bloqueo establecido por EEUU. Dos meses después, el 20 de febrero de 2018, se lanzó la preventa por un mes, y antes del 20 de marzo se contabilizaron intenciones de adquisición cercanos a los 5 mil millones de dólares, que obtendrían un descuento sobre el valor inicial.

Un día antes de que finalizara la preventa del Petro, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva contra esta criptomoneda gracias a que la Asamblea Nacional venezolana, liderada por la oposición y en desacato, declaró ilegal su emisión el 9 de enero. Con base en esta fecha Trump emite la prohibición: “Todas las transacciones relacionadas con la provisión de financiamiento y otras transacciones, por una persona de los Estados Unidos o dentro de los Estados Unidos, en cualquier moneda digital […] emitida por, para, o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018, están prohibidos a partir de la fecha de vigencia de esta orden”, dictamina el apartado (a) de la Sección 1 –de 7– de la orden ejecutiva.

Esta es una extensión a la emitida por Barack Obama el 8 de marzo de 2015 –en donde declaraba a Venezuela una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”– y a la que Trump acrecentó con el bloqueo económico con la del 25 de agosto de 2017. Días antes, 14 para ser exactos, el presidente estadounidense amenazó que tenía “muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar, si es necesario”.

Las sanciones económicas contra Venezuela es la misma estrategia de “hacer chirriar la economía” que dictó el presidente estadounidense Richard Nixon, en 1970, al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Richard Helms, para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.

Ahora es la CIA quien está detrás de las estrategias de sanciones económicas y financieras contra Venezuela. Mike Pompeo, actual Secretario de Estado, cuando fungía como director de la Agencia se ufanó en público de que las sanciones más recientes contra Venezuela obedecía a sus recomendaciones a Trump.

Los bancos estadounidenses se ven forzados a declinar todo tipo de negociación financiera porque le acarrearía sanciones por parte del gobierno de ese país. También los europeos y aquellos que tengan algún tipo de alianza o convenimiento con bancos de EEUU, se niegan a realizar cualquier tipo de transacción bancaria o financiera con Venezuela.

En pocas palabras, el libre mercado lo dirige EEUU. Como dijo Henry Kissinger a la víspera del ascenso a la presidencia de Allende en 1970: “No veo por qué tenemos que dejar que un país se haga marxista sólo porque su población es irresponsable”. Trump sigue en la misma línea. No ve por qué un país quiere ser soberano e independiente.

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