Una victoria silenciada por los medios

Entre los meses de marzo y julio, Venezuela ocupó importantes espacios en los principales medios de comunicación del mundo. Medios además concentrados en pocas manos como ya sabemos. Los venezolanos debimos padecer a reporteros, periodistas y personajes de tv instalados en nuestro país para tratar de afianzar en buena parte de la opinión pública mundial que estábamos gobernados por una dictadura sanguinaria que estaba masacrando a la gente y suspendiendo libertades.

Llegamos al punto en que los explosivos que colocaban las bandas violentas de la oposición para emboscar a la Guardia Nacional Bolivariana y a la Policía Nacional, eran documentados en directo por una nube de reporteros internacionales. No lo hacían para denunciar los hechos, eran para coberturas para hacer apología de la violencia.

Cada jornada de destrucción y muerte de la oposición era mostrada al mundo como el escenario de resistencia civil pacífica frente a la represión del “régimen”. Llegó la elección constituyente del 30 de julio y poco a poco la paz fue espantado a las aves de carroña que se disfrazaban de periodistas. Sus últimos esfuerzos en directo para imponer sus objetivos fue la deformación de la demostración democrática hecha por el pueblo de Venezuela ese mismo día.

Vino la elección del 15 de octubre y con ello, el más profundo silencio por parte de esos mismos medios concentrados. Ya Venezuela no era el motivo para forzadas portadas ni fotos donde el fuego nos hacía pasar como un país en el caos.

Vale decir que durante esos meses de la violencia, jamás de les ocurrió denunciar las personas quemadas vivas en manifestaciones de la derecha ni el uso de niños para la violencia, un hecho criminal según la legislación internacional. Se instalaron para mentir durante 100 días, ahora se pusieron de acuerdo para ocultar y engañar.

¿Cuál campaña?

El país vivió una campaña electoral y sin ningún incidente significativo. A lo interno del país los medios convencionales y las redes fueron escenario de la contienda. Imágenes y realidades que no convenían al discurso de los transnacionales de la comunicación, que no ubicaban elementos para echar leña al fuego.

Les parecía aburrida una campaña que demostraba que en Venezuela había democracia y confrontacióin pacífica de ideas. Por ello el 8 de octubre la agencia EFE decidió titular una nota de la siguiente manera: “Una insípida campaña electoral se desarrolla en una desmotivada Venezuela”. Nada mejor para sintetizar la necesidad de desfigurar la realidad por parte de las agencias internacionales.

Una “desmotivada” Venezuela que vivió actos masivos en las calles y una cifra de 61% de participación el día de la elección. Avanzamos a lo interno de la nota: “La festividad que debería acompañar a esta campaña electoral también ha sido víctima de la desmotivación del ciudadano que hace unos meses salió a la calle a protestar ardientemente contra el Gobierno de Maduro y que ahora observa con decepción que los 120 muertos quedaron arropados por los discursos proselitistas”.

¿A cuál decepción se refiere por las muertes? A la matriz de opinión que quisieron imponer y no pudieron. Seguramente acierta en lo de protestar “ardientemente”, por el uso del fuego para incendiar vivas a personas inocentes durante las protestas.

A la agencia EFE como a sus similares no les interesa mostrar la Venezuela democrática y plural. Quizás en algunos sectores de la oposición deberían reclamarle a la agencia por su evidente sesgo en favor de la abstención y de la abstención de los sectores que le simpatizan.

 

Luego de invisibilizar la campaña electoral, los medios concentrados se fueron a la negación. Es decir, nada podía ser democrático, si ganaba el chavismo. Los mismos que festejaron los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, ganadas por la derecha, con el mismo CNE que hay en la actualidad, comenzaron a especular sobre un fraude.

Irregularidades que nunca fueron especificadas, pero que servían para ocultar en primer término la alta cifra de participación y en segundo lugar la inequívoca victoria del chavismo. Los de siempre, Clarín y La Nación de Argentina; El País, ABC y El Mundo en España; El Nuevo Herald en EEUU; El Tiempo y El Espectador de Bogotá, pasaron a colocar en sus portadas digitales, no los resultados, no las cifras. Sino las declaraciones de una derecha que se negaba a reconocer su derrota.

El juego con el lenguaje lo ejemplificamos en otra nota de EFE, donde recoge las reacciones del gobierno francés: «Francia está preocupada por el anuncio de los resultados de las regionales de Venezuela«, indicó el portavoz francés; la agencia española culmina con su opinión el texto: “después de que el oficialismo se atribuyera la victoria en 17 de las 23 gobernaciones en juego”.

¿Se atribuyera? Para ellos no existió el poder electoral, no existieron los testigos, no existieron las auditorías. Sólo existió su necesidad por mentir, por amplificar las “preocupaciones” de una Francia que nada tiene que opinar sobre un proceso que efectivamente no conoce en sus características o sobre el que les interesa mentir, tal cual como a la agencia EFE.

El fraude de Washington

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Lydia Barraza, calificó como “opacos” los resultados de las elecciones regionales en Venezuela. Declaró que “desafortunadamente estas elecciones nos demuestran que Maduro está decidido a dar pasos antidemocráticos”.

Barrazo dijo que Washington continuará presionando para que se restablezca la democracia en el vecino país. “Seguiremos presionando de manera diplomática y económica para enviar un mensaje de que el hemisferio y las Américas no aceptaremos esos pasos”.

A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el sistema electoral es poco confiable y donde se ejecutó un megafraude contra el candidato Al Gore en el año 2000. Los resultados emitidos en Venezuela el pasado domingo fueron certificados por todos los sectores políticos que participaron, incluyendo aquellos que van a Washington y a Europa a pedir que se agreda, se sancione y se intervenga a nuestro país.

La auditoría de la transmisión de datos hecha por el Consejo Nacional Electoral fue certificada el día lunes por los representantes técnicos de Movimiento Primero Justicia (MPJ), Acción Democrática (AD), Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo Contigo (UNT), Nueva Visión Para Mi País (Nuvipa), por mencionar a las organizaciones políticas que giran en torno a las órdenes de la Casa Blanca.

La nota al respecto del CNE indica: “Se realizó la captura de las configuraciones de los RAS, sistema criptográfico de claves públicas, válido para cifrar y firmar digitalmente y los routers del máximo órgano comicial, cuya función principal es enviar o encaminar paquetes de datos de una red a otra, en presencia de los auditores…en la jornada se procedió a comparar las configuraciones con las que fueron certificadas y entregadas el día previo a las elecciones regionales”.

Conclusión, el único fraude ante el mundo es el del discurso de los funcionarios del gobierno de Donald Trump y sus socios europeos.

Chevige González Marcó

Periodista y analista internacional. Trabajó en La Radio del Sur, Venezolana de Televisión, Radio Nacional de Venezuela y actualmente es parte del equipo editorial del Correo del Orinoco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.