Brevísima crónica para conjurar el olvido

“Y bajaron… Y bajaron…
Con su bandera y su conciencia. Bajaron…
A defender su voluntad. Bajaron…
Contra el fascista y el traidor. Bajaron…
Y bajaron… Soldado y Pueblo un solo ser.
Bajaron… Armados de Constitución.
Bajaron… Por ti, por mí, por los que despreciaron”
.

Fragmento de la canción “Y bajaron”. Lloviznando cantos.

 

«¡Chávez, amigo, el pueblo está contigo!
¡Queremos a Chávez!
¡Chávez no renunció, lo tienen secuestrado!».
Consignas del pueblo heroico


 

El ascenso a la Presidencia de la República de Hugo Chávez Frías, más allá de la acostumbrada discusión política, fue un parteaguas en la historia contemporánea de Venezuela.  Con gran expectativa tomaba el poder un personaje ajeno a la clase política tradicional. Su irrupción histórica aquel 4 de febrero de 1992 lo catapultaba a un respaldo popular cada día más en ascenso, materializado en la preferencia electoral que lo llevaría a la Primera Magistratura seis años después.

Hugo Chávez asumiría la Presidencia el 2 de febrero de 1999. Inmediatamente decretaba la activación del Poder Constituyente. Era la concreción de la promesa hecha muchos años antes, e inclusive de ser candidato presidencial. Se realizaba el referendo constituyente el 25 de abril de 1999 con el que se buscaba modificar la Constitución de 1961 y era aprobado por más del 81% de la votación. Para finales de ese año tan complejo la  Asamblea Nacional Constituyente terminaba el proyecto de Constitución y el  15 de diciembre  de 1999, el gobierno del Presidente Chávez impulsaba un  segundo referendo constitucional que era aprobado con más del 71% de la votación popular. La ratificación de la Constitución de Venezuela de 1999 era un hecho.

El 2000 arrancaba con muchas expectaciones. La promesa de las “transformaciones democráticas necesarias” estaba en el ambiente.

A mediados de año, ya con una nueva Constitución, se realizaban las elecciones generales para “relegitimar todos los poderes”. Hugo Chávez Frías ganaba nuevamente la Presidencia de la República con el 59,76% de los votos. Asimismo en las elecciones parlamentarias celebradas en la misma fecha, su partido lograba la mayoría de escaños en la nueva Asamblea Nacional con 91 curules.

Posteriormente Hugo Chávez Frías impulsaba el referendo sindical con el fin de consultar a la población sobre la conveniencia o no de renovar la cúpula de los dirigentes de los trabajadores del país. En referendo era aprobado por la mayoría de los electores que participaban en la consulta con más del 62% de los votos.

Pese a la diatriba interna, el Jefe de Estado no descuidaba el escenario internacional. En agosto Chávez visitaba varios Estados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, con el fin de darle un papel más activo a la institución, entre estos a Iraq, entrevistándose con el líder Saddam Hussein en Bagdad.

En septiembre se realizaba en Caracas la segunda Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. A finales de octubre recibía en la capital a Fidel Castro, Presidente de Cuba.

A principios del 2001 Hugo Chávez Frías realizaba una gira por varios países asiáticos. El 30 de mayo asistía en Indonesia a una reunión del Grupo de los 15.

Un suceso altamente significativo y controversial fueron las medidas tomadas por Hugo Chávez Frías que afectaban intereses de los poderosos de siempre. El Congreso aprobaba un Decreto Habilitante que le otorgaba poderes especiales al Presidente de la República para sancionar un conjunto de leyes, incluyendo la Ley de Tierras, que impulsara una Reforma Agraria, una nueva Ley de Hidrocarburos y la Ley de Pesca. Si bien fueron aprobadas unas 49 leyes, la oposición dirigida principalmente por la patronal más importante del país Fedecámaras y la Confederación de Trabajadores de Venezuela, se concentraban en luchar contra las tres leyes antes mencionadas.

El 10 de diciembre de 2001, Fedecámaras y la CTV llamaban a un primer paro nacional. A pesar de que el paro era calificado como exitoso, la oposición no lograba su objetivo de hacer retroceder al Gobierno con el paquete de leyes habilitantes.

En enero de 2002 renunciaba Luis Miquilena, ministro del Interior. El 7 de febrero, un coronel de aviación de nombre Pedro Luis Soto, intervenía en un foro televisado y pedía la renuncia de Hugo Chávez Frías. Poco después lo harían los oficiales Pedro José Flores, Carlos Molina Tamayo, Ovidio Poggioli y Guaicaipuro Lameda Montero. El 5 de marzo, Fedecámaras, CTV, la Universidad Católica Andrés Bello y la cúpula de la Iglesia Católica firmaban un pacto contra el Jefe de Estado. 

El 7 de abril el Presidente Hugo Chávez Frías anunciaba por televisión el despido de altos gerentes de la empresa PDVSA. Las protestas en las calles se intensificaban.

El 9 de abril, la CTV y Fedecámaras anunciaban el paro general de 24 horas para apoyar a los gerentes de PDVSA. La oposición convocaba el 11 de abril a una marcha que reuniría a miles de personas, que originalmente estaba autorizada de llegar hasta la sede de PDVSA ubicada en Chuao, pero los ánimos se caldearon y la masa era desviada hacia al Palacio de Miraflores, el cual se encontraba rodeado por manifestantes partidarios del Gobierno Bolivariano. Al llegar al centro de la ciudad, las protestas se convertirían en violentos disturbios y enfrentamientos entre los opositores, los partidarios del Gobierno y la intervención de la Guardia Nacional y la Policía Metropolitana de Caracas.

Mientras tanto, los directivos de las estaciones de televisión privadas decidían dividir la imagen transmitida. En una mitad de la pantalla se veía a Hugo Chávez Frías y en la otra, las escenas de los disturbios que ocurrían en el centro de Caracas. El Gobierno, ante esto, respondía a través de CONATEL sacando del aire a dichas televisoras.

Todo un tinglado mediático utilizaban algunas televisoras para criminalizar al Gobierno. Imágenes editadas de hombres que disparaban a una multitud desarmada daba la vuelta al mundo. No se mencionaba a los francotiradores apostados en los pisos superiores de edificios cercanos y funcionarios de la policía Metropolitana de Caracas que abrían fuego contra los defensores del chavismo. Finalmente, hubo diecinueve fallecidos. Nueve policías metropolitanos y dos efectivos de la Guardia Nacional fueron enjuiciados por varias de esas muertes.

En horas de la noche, el Presidente Hugo Chávez era presionado por los militares que lideraban el golpe, quienes le exigían entregarse y renunciar so pena de atacar el palacio presidencial, aún rodeado de civiles partidarios del Gobierno.  A las 12:00 AM aproximadamente, el general Lucas Rincón, ministro de la Defensa, se dirigía al país por televisión y expresaba que al Presidente “Se le solicitó la renuncia, la cual aceptó”. En la madrugada del 12 de abril, Chávez accedía a entregarse, abandonaba el Palacio de Miraflores y era transportado inicialmente a la base militar ubicada en Fuerte Tiuna, en Caracas.

En la tarde del día 12 de abril se autojuramentaba Pedro Carmona, presidente de Fedecámaras, como Presidente de la república interino. Acto seguido, el Procurador General designado por Carmona, Daniel Romero, leía un decreto que derogaba las leyes habilitantes, disolvía el Parlamento, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y se daba a sí mismo poderes por encima de la Constitución, lo que causaba una gran indignación entre los partidarios del Presidente Hugo Chávez y en algunos sectores moderados de la oposición. Catorce presidentes latinoamericanos, reunidos en la XVI Cumbre del Grupo de Río, condenaban la interrupción del orden constitucional en Venezuela e instaban a la normalización de la institucionalidad democrática. El gobierno de Colombia era el único de Latinoamérica en reconocer a Pedro Carmona.

El sábado 13 de abril, desde horas de la mañana, muchos seguidores de Hugo Chávez comenzaban a manifestarse en Caracas. Movilizaciones y protestas en todo el país tomaban las calles de Venezuela, mientras que vergonzosamente algunos canales de televisión sólo se limitaban a transmitir películas y series de dibujos animados, en lo que era denominado una censura informativa.  Los captores de Hugo Chávez lo trasladaban a una base naval en Turiamo, donde escribiría una nota dirigida a los venezolanos expresando: “No he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio”. De aquí, Hugo Chávez era trasladado a la Isla La Orchila con la intención de convencerlo para llevarlo fuera del país por su propia solicitud.

Los partidarios del Gobierno Bolivariano se hacían con el Palacio de Miraflores, abandonado por los golpistas a primeras horas de la tarde. El Presidente de la Asamblea Nacional  tomaba juramento al Vicepresidente, Diosdado Cabello, como Presidente provisional. Más tarde, en la madrugada del 14 de abril, un grupo de comando liberaba a Hugo Chávez en La Orchila y lo trasladaba a Caracas por vía aérea. Diosdado Cabello le transfería el mando. Chávez se dirigía a la nación, mostrando un crucifijo y llamando a la calma. El intento de fuerza contra el Presidente electo democráticamente -golpe de Estado impulsado por el Departamento de Estado y la alta burguesía- había fallado. El Comandante seguía con su pueblo haciendo Historia.

Alexander Torres Iriarte

Historiador. Actualmente preside del Centro Nacional de Historia (CNH).

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