Las lecciones de Bolivia

Luis Almagro fue en un momento lo que comúnmente se denomina “Quinta Columna”. Ocultó sus intereses para conseguir el cargo que actualmente ostenta en la Organización Estados Americanos (OEA) y lo ha puesto al servicio de quienes siempre han mandado en ese organismo: Estados Unidos. Algunos prefieren llamarlo “traidor”, pero eso indicaría que compartió alguna causa política en donde desempeñó funciones. Y en honor a su comportamiento, todo fue una mascarada. Caso similar, el de Lenín Moreno, que trataremos en otro momento.

Bajo su secretariado, la OEA se reafirma una vez mas como el “Ministerio de Colonias”. En el siglo XX este “ministerio” sirvió para apoyar a las dictaduras latinoamericanas y en el XXI continua su racha en contra de los gobiernos que impulsan cambios sociales y políticos en beneficio de sus pueblos, en especial, contra la Revolución Bolivariana.

El regocijo de Almagro hace un año, al liderar un golpe de Estado al presidente Evo Morales valiéndose de un informe fraudulento y mediocre, se ha desvanecido con la nueva victoria, extraordinariamente contundente, del Movimiento al Socialismo (MAS). En el transcurso de 24 horas tuvo que admitir que los resultados de la victoria de Luis Arce Catacora eran irreversibles.

Sectores de la derecha han intentado empañar la victoria popular. Mantienen el discurso del fraude, porque fueron derrotados. Y de acuerdo con los resultados fue una derrota contundente, además de inesperada, ya que una vez logrado el poder a través de las armas, con apoyo de las Fuerzas Armadas y policiales bolivianas, el pueblo se los vuelve a arrebatar bajo las reglas que ha implantado el propio liberalismo, a través del sufragio electoral.

Varias son las lecciones para América Latina. Una, que no se debe desestimar a los pueblos; pero la más importante, no claudicar en la lucha. Bolivia ha dado una lección extraordinaria. No se ha arado en el mar. Mar que por cierto, es una deuda que se debe resarcir con ese pueblo.

Le toca ahora al gobierno boliviano, bajo la conducción de Arce, revisar su participación en el Ministerio de Colonias. Vale la pena rememorar aquella canción de Carlos Puebla, aunque lo que diga Almagro, si bien no da risa, porque lamentablemente trae consigo muertes, hay que levantarse con voz firme, en concordancia con el voto del pueblo boliviano.

 

Raúl Cazal

Raúl Cazal

Escritor y periodista. Autor de los libros de cuentos El bolero se baila pegadito (1988), Todo tiene su final (1992) y de poesía Algunas cuestiones sin importancia (1994). Es coautor con Freddy Fernández del ensayo A quién le importa la opinión de un ciego (2006). Gracias, medios de comunicación (2018) fue merecedor del Premio Nacional de Periodismo en 2019.

One thought on “Las lecciones de Bolivia

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    27 octubre, 2020 at 12:04 am
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    Quinto, la seguridad y el orden publico no debieron haber sido jamas confiados en Bolivia a instituciones como la policia y el ejercito, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autoctona. Cuando se lanzo la ofensiva en contra de Evo se opto por una politica de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas. Esto sirvio para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; despues, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula).

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