La guerra está en la mente: Terror contra los militares venezolanos

Sin duda, las ONG son un vehículo perfecto para que el gobierno de Estados Unidos ejecute sin miramientos intervenciones políticas en países opuestos a los lineamientos del Pentágono. Numerosos estudios académicos, muy bien documentados nos explican con documentos desclasificados los procedimientos, las rutas de financiamiento e incluso los nombres de algunas de estas organizaciones. Sin embargo, detrás de la ONG y su sempiterna “LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS Y LA LIBERTAD” casi siempre estruendosa, oportunista y cínica existen intereses ideológicos muy bien articulados conceptualmente en el marco de guerras de IV Generación.

Por supuesto, al hablar de esta nueva doctrina militar estadounidense no podemos dejar de lado el componente mediático. Las aristas de el uso de medios de comunicación privados sobrepasan cualquier alcance y cualquier estudio, puesto que no existe transparencia ni registros confiables de el financiamiento ni la conexión de estos medios (que de manera novedosa y constante han mutado a Internet) con estas organizaciones y en fin último, con las agencias que ha creado el Departamento de Estado norteamericano.

Sin embargo, a través de un tortuoso camino de ataques psicológicos y físicos, algunas pistas han quedado. Y con este breve contexto podemos abordar esta noticia, publicada en  el medio digital Caraota digital (con un trasfondo económico bastante oscuro, y un historial de agresiones informativas bastante destacado contra la Revolución Bolivariana.

Detrás de estas declaraciones existen varios hechos que son interesantes. La primera, es que él existe, sí pero en Facebook. Resulta curioso que una organización que utiliza un nombre con tanto punch publicitario y simbólico no referencie en Internet. Lo segundo, es que su Presidente, el Sr. Miguel Méndez Fabbiani aparte de alimentar su historial en Google con declaraciones altisonantes, amenazas frecuentes y promesas incumplidas militaba en otra ONG, esta vez mucho más conocida por estos lares: la venida a menos Fundación Sin Mordaza. Aunque Rodrigo Diamanti se encuentre muy lejos de la justicia venezolana y seguramente disfrutando de las mieles que le proporcionó la pequeña fortuna que recibió por parte de la NED, nos dejó algunos hijos que no desean seguir el ejemplo de su mentor. 

Lo tercero, es que este “Centro” no posee dirección física. Sí, sé que hablamos de las siempre productivas ONG de maletín que tanto gustan a la USAID, pero tenía que decirlo. Y a pesar de las implicaciones tragicómicas de Fabbiani y sus gritos de enano al mundo, no deja de ser atractivo para el análisis el contenido de la nota. En ella, Fabbiani afirma que “El funcionario público civil o militar que frene o imposibilite a una población en situación de agravada crisis humanitaria, estaría de hecho condenándose automáticamente a responder en tribunales internacionales: los funcionarios del régimen recopilan suficientes evidencias para ser enjuiciados por graves crímenes de lesa humanidad”. Aquí un breve paréntesis, porque en esta frase se comprime el verdadero objetivo de la información y el nacimiento de una matriz. Una matriz que hace aguas frente a la verdad, que respira fabricación imperial y que debe ser denunciada frente al mundo: el contexto de guerra psicológica y los intentos por socavar la confianza, minar la actuación del componente armado venezolano ante una anunciada invasión de Estados Unidos contra Venezuela. El terror y el miedo como tenazas psíquicas, y el establecimiento de una matriz informativa usando a Fabbiani y su rimbombante título como fuente. Hay que atender estas líneas. Una “fake news” no puede transformarse en una matriz sin una fuente, y si ésta es verificable mejor. Con “verificable” me refiero a personas o personalidades que puedan ser identificadas y a su vez argumentar o responder a sus declaraciones. He allí la razón de la inversión que hacen también las agencias norteamericanas en financiar a personajes públicos, reporteros, influencers y muy de vez en cuando a pequeños gritones como Fabbiani.

Sigue Fabbiani: “Las muertes por hambruna, enfermedad y éxodo (diáspora) en Venezuela son consecuencia directa de políticas públicas orientadas a generar un contexto de muerte, carestía, desabastecimiento, depauperación y empobrecimiento extremo”. Y en esta declaración asoman los contenidos conceptuales e interpretaciones de leyes internacionales de derechos humanos, que aderezan la matriz con atisbos de verdad y la hacen creíble, potable para la opinión pública. Lo mismo, pero con diferente locación geográfica pasó en los intentos de derrocamiento del Presidente Daniel Ortega en Nicaragua. Fabbiani aprovechó la sed de los medios digitales contrarevolucionarios para declarar olímpicamente y sin freno que altos “jerarcas” del gobierno sandinista serían llevados al Tribunal de La Haya

Aderezo a una corriente informativa que apoya y aúpa el golpe de estado en Venezuela? Claro. A los que les gusta la informática no se les puede escapar un detalle: y es que la dirección en la web de la nota publicada por el panfleto virtual Caraota Digital se titula ONG aseguró que militares que bloqueen la ayuda humanitaria serán llevados a la CPI; y resulta evidente que a ese medio digital le resulta muy conveniente sumar data y dígitos a una ola de reacciones que ellos quieren sea positiva a la “ayuda humanitaria” que ofrece el gobierno de Donald Trump. No se necesita ser un genio para hallar una semejanza entre Fabbiani y un condón. Uso condicionado y desecho efímero. Envoltorio de carne y hueso para corroborar lo que no puede ser corroborado, al no existir. 

Cierro con preguntas al no poder concluir nunca un párrafo que es historia viva. ¿Seguimos con la invariable desconexión de la realidad de los laboratorios de guerra psicológica gringos con Venezuela? ¿Antes de intentar paralizar a la Fuerza Armada Venezolana, alguien estudió la historia de Latinoamérica? ¿En caso de una agresión militar a Venezuela, alguien cree que existirán derechos humanos para el ejército invasor? ¿De verdad alguien le está pagando dólares a Fabbiani por semejante mamarrachada? A la última, te propongo una respuesta: alguien debe estar muy interesado en que la “ayuda humanitaria” que tiene una fachada de cajas de medicina y comida con un trasfondo de marines y tanques norteamericanos vulnere la soberanía de Venezuela. Porque gastar en recursos desesperados como éste, con voces agoreras y estridentes como ésta, con patiquines de clase media y nariz respingona como éste debe resultar doloroso. Y vergonzoso, si me permiten.

@orhpositivoatak

Orlando Romero Harrington

Orlando Romero Harrington

Artista audiovisual, bloguero, asesor político en comunicación, profesor universitario y analista político. Ha trabajado como docente universitario, fue responsable de la comunicación en la ELAM Venezuela y Director de Imagen en Venezolana de Televisión (VTV). Pertenece a la Junta Directiva de AvilaTv, es presidente de la productora audiovisual Kapow y actualmente se desempeña como asesor de campañas electorales.